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jueves, 16 de septiembre de 2010





El pasado jueves 9 de septiembre tuvo lugar en Madrid la Fashion Night.
Y aunque mi ánimo no era muy bueno,decidí salir a ver que se cocía por ahí.
Pero cometí un error garrafal.
Salí desarmada.




Si... DESARMADA....
quiero decir....
sin mi

cámara
y sin mis
 
Supertaconazos.

Así que con mis tan solo cientocincuentaisiete centímetros de estatura y la moral por los suelos no prometía mucho la noche, pero poco a poco se fue animando la cosa.
Una buena amiga que celebraba su cumpleaños me invitó a unas cañitas en uno de esos bares cutres que tanto nos gustan a las dos y de ahí, como somos chicas aficcionadas a los contrastes nos fuimos a Marc Jacobs. Allí localicé un vestido igualito a uno que había vendido hacía unos días, y mirando hacia arriba me encontré con la cara de una rubia sonriente que tenía un aire a Sarah Jessica Parker, ¡ja, ja!, ¡que bueno!, 
mi clienta me saludó con la mano y con la excusa me salté toda la cola y directamente me pusieron un coctel delicioso bien frequito de fresa y ginebra.


De ahí pasé a recoger un detallito que regalaban en Carolina Herrera por llevar las uñas rojas, (yo casi siempre las llevo así, pero no suelen premiarme por ello, así que tenía que aprovechar la ocasión). 

Después a Benny Room, donde habían instalado un puestecito donde regalaban algodón de azúcar, sí ... de ese duuuuulce y roooosssssa.... 
Me recordó a la niñez
.

Y trás esto, me encaminé a la próxima calle de Argensola para saludar a Sara Opic, dueña de la tienda de lencería Meduss, yo trabajo muy cerca, en esa misma calle y solemos saludarnos cada mañana y darnos los buenos días, me quedé un rato porque sin duda era la fiesta que más cosas ofrecía. El local es muy bonito y dispone de  una terracita muy acogedora donde pude ver a algún famoso, también había caipiriñas, algo de picoteo y tarta, pero señoras y señoras ahora viene lo mejor de la noche...
¡¡¡tatatacháááánnnn!!!! 
Sara había tenido la genial, 
                                                     la generosa, 
                                                                                     la brillante idea de llevar un jamón y un experto que lo iba cortando allí sobre la marcha, si señores, todo un clásico y es que un buen jamón  nunca falla.


También pudimos disfrutar del elegante y saleroso espectáculo que hizo una pin up en el escaparate.



Me despedí y a otra cosa

 
Butterfly.

 
En Nice Things, tenían una disc jockey genial que entre otras cosas pinchó a Los Planetas. Me tomé una copita de champán y me di una vueltecita por la tienda, me gustó, es muy coqueta y delicada, muy "cute".
Y seguí mi ruta hacia otra de mis visitas obligadas de la noche; la estilista, personal shopper y bloguera Barbara Crespo estaba en Hato, así que me pasé a saludarla y a conocer la tienda.
Y como había bebido ya demasiados líquidos sentí la necesidad de expulsarlos, por lo que entré en un bar que es "La Caña de España", no suele haber mucha gente a esas horas, de hecho un par de días antes me habían echado a las diez de la noche practicamente a patadas porque tenían prisa por cerrar, pero ese día estaba a reventar.


Y ya mucho más ligerita, aventuré mis pasos hacia el barrio de Salamanca. 
Allí todo era diferente, había un montón de gente por la calle, muchas chiquillas de apenas 20 años que se habían plantado el estilismo de la última boda a la que acudieron, como si ese modelito fuese lo más propio para un evento de este tipo, ¡que ridículo!, gente bastante clásica de la que suele pulular por ese madrileño barrio y algunos modernos, he de deciros que para mi iban mucho mejor vestidos, y con mucha más personalidad los que se movían por la zona de Alonso Martinez.




Acabé la noche con mis ex compañeras del callejón de Jorge Juan, tomándome un cubata en la Biotza, en vaso pequeño, porque los largos se habían terminado, y es que no daban abasto, al igual que el resto de bares que había por allí, y es que ellos: LOS BARES    fueron los verdaderos triunfadores, o al menos los que hicieron mejor caja, de eso estoy segura, porque a la fashion night la mayoría de la gente iba a ser visto, y a comer y beber de gorra.
Y la noche acabó hablando de la falsedad del mundo en el que vivimos, del zorrerío imperante, (una de mis amigas se encontró con una  actriz de segunda que le envía mensajes subiditos de tono al padre de su hijo, y apunto estuvo de sacarle los ojos), y de la estupidez, frivolidad , vanalidad y la falta de valores que impera en la actualidad, y de lo poco agradecido y generalmente mal pagado que es el trabajo de dependienta.
Y es que no me cansaré de decirlo, amo la moda por lo que tiene de arte y belleza, y por eso sigo aquí, porque una de las misiones para las que he nacido, y por las que me toca vivir, a veces disfrutando y a veces penando en este planeta, es sin duda embellecer el mundo, y asesorando a mis clientas, (me gusta que la gente vaya bien vestida, ¡que se le va a hacer!), y creando mis collages y mis joyitas espero cumplir dicho cometido, ya que este es mi destino..

 
Y volví a casa dando un paseo y pensando en el sentido del sinsentido, en lo mucho que me gusta salir sola, en lo pequeñita que se me veía sin mis tacones entre todos esos galanes y esas chiquillas escuálidas con sus altísimos zapatos, en lo bonito que es conocer gente, intercambiar impresiones, volver a ver caras amigas, y en que todo ésto sin la excusa de la fashion night no hubiese sido posible.
Como veis mantengo una relación de amor odio con el mundo de la moda, sin duda la amo a ella, pero no todo lo que le rodea....
y sino preguntarle a la gorda y lista...



Y con esta canción termino mi paseo por el mundo de la moda, esperando que lo hayáis disfutado.


Y ahora, una sonrisa, por favor.



Con esa pedazo de sonrisa seguro que sales gaupiiisssiiiisssíííísssiiiiimmmmmo/a.
Besosssssss.
¡Hasta la próxima!

viernes, 30 de julio de 2010


Recuerdo que cuando era niña, en las tardes de verano mis hermanas mayores escuchaban la radio, la persiana bajada para que no entrase el sol, el volumen bajo, tumbada en la cama observaba durante horas las rayitas por las que se colaba el sol y el dibujo que hacían en la ventana.

Ellas susurraban, se arreglaban las cejas, se peinaban, se vestían, se preparaban para salir. Yo veía todo aquello como una especie de ritual del que todavía no formaba parte.
Ese es el primer recuerdo que conservo de mi amor por la radio, aunque entonces escuchabamos el entonces famosísimo programa "el Consultorio de Elena Francis", si habéis curioseado en el enlace sabréis que en un principio el programa estaba escrito por un equipo de guionistas, y después por el periodista Juan Soto Viñolo, pues bien, os aseguro que la gran mayoría de las mujeres que lo escucharon durante casi 40 años  pensaron que era una mujer la que contestaba a todas esas dudas femeninas, aún recuerdo la imagen que de ella tenía en mi cabeza, enterarme de lo contrario fué similar a lo que sentí cuando conocí, quizá más bien reconocí, porque en realidad creo que siempre lo supe, que los Reyes Magos no existían.
Años después, ya siendo una adolescente, mi amor por la radio me precipitó sin remedio en brazos de otra de mis grandes pasiones, la música.


Sobre ella quiero hablaros hoy, más concretamente sobre las versiones.
Denostadas y criticadas,  no suelen gustar a la mayoría, pero yo siento una especial atracción y mucha curiosidad por ellas, me encanta ver como cada cual pone su punto de vista, su toque, su personalidad; así que he pensado dedicarles un espacio en mi blog.
Claro que de todo hay, como en botica, unas muy parecidas entre si, otras totalmente libres, estas últimas me hacen más gracia.

1ª PARTE 

Para no abrumaros con demasiada información, tan solo cito los títulos de los cantantes o grupos que interpretan las canciones, pero si no conocéis alguno y sentís curiosidad, no tenéis más que clicar sobre el nombre y como si de un golpe de varita se tratase....  


¡voilà!

vuestras dudas se disiparán.



Empecemos por una bonita canción, "Terra", compuesta por Caetano Veloso  y que popularizó en España el grupo Radio Futura, a mí, sinceramente me encantan las dos, no sabría cual elegir.







He tenido serias dudas en enseñaros una de las versiones de la canción "un ramito de violetas", porque es muy bestia y zafia, pero la primera vez que la escuché no pude dejar de reirme en varios días, así que, como unas risas nunca vienen mal y me parece muy creativa, he decidido incluirla, y es que Raquel Whinchester es muy cañera, ¡ay, si la dulce Cecilia levantara la cabeza!



¡¡¡¡¡Advertencia!!!!!
Esta canción  puede dañar su oido y su sensibilidad.
¡el que avisa no es traidor!



Seguimos con un tema de Roy Orbison, "Crying", y la estupendísima y sentida versión cantada en castellano por Rebekah del Río, que incluyó David Lynch en su película Mulhollan Drive. Diferentes pero magistarles ambas.






Video Killed the Radio Star, es una canción que me encanta, fué grabada y llevada a la fama por el grupo The Buggles, de ella se han hecho numerosas versiones, que yo sepa al menos dos de ellas en castellano, y como no sabría con cual de ellas quedarme, porque las dos son divertidas e imaginativas, y ambos grupos me encantan, compartiré  con vosotros las dos, la versión de Aerolineas Federales se llama "mi video no tiene mando a distancia, y la de  L-Kan, "el dj mató a la estrella del pop".
Con ellas os dejo.










Por hoy acaba este breve recorrido por mis versiones favoritas.
Espero que hayáis disfrutado, reído y, ¿por qué no?, también os hayáis emocionado.




Besitos pa ti, besitos pa mí.
Besitos de azúcar, canela y anís.


domingo, 11 de julio de 2010


Mucha gente me pregunta cual es mi secreto, cómo me da tiempo a hacer tantas cosas.

Hoy os lo voy a desvelar......................................................................................................................................





¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡No veo la televisión!!!!!!



Cuando era pequeña solo existían dos cadenas la primera y el UHF, así que si no veías la tele eras una especie de friki desconectada del mundo porque todos hablaban de la payasada de turno, te soltaban la frasecita del humorista del 123,



o te cantaban la cancioncita de moda y yo nunca sabía de lo que me estaban hablando, vamos que no me enteraba ni del NODO.



Por eso me siento muy identificada con lo que dice el grupo mexicano Belanova en su canción "Yo nunca vi la televisión"






Yo prefería leer y estudiar.
Prefería escribir y dibujar. 
Prefería decorar cajas vacías de almendras garrapiñadas con conchas, arena de la playa y cristales de colores raídos por las olas del mar, cajas que regalaba a mi madre con todo mi amor. 





Claro que también había algunos programas buenos, 
como la bola de cristal, irreverente, culto, atrevido, imaginativo, genial.





En esa época yo ya era una adolescente y tenía un sobrino de unos tres años al que me gustaba tomar el pelo. Recuerdo que cuando estabamos viendo la bola de cristal y salían Los Monsters yo le explicaba que era Lily, él al principio no me creía, me decía que cómo iba a ser yo si estaba allí con él, a lo que yo le contestaba que era grabado, luego me replicaba que si yo no tenía pelo blanco como ella, a lo que yo le contestaba, caracterización chiquitín, caracterización, y más y más y más interrogantes que yo iba aclarándole, y cómo es cierto que el nacimiento de mi cabello es exactamente igual y también el color de mi piel y además, claro, yo era su querida tía, pues el pobre acababa por creérselo y yo me reía, ¡qué brujita era!, ¡y qué bien me lo pasaba con todas esas historietas que me inventaba!.
Yo casi hasta me creía que era Ivonne de Carlo, me parecía tan guapa y tan elegante... además, German me encantaba, me resultaba tan  atractivo, era tan tímido, (siempre he sentido debilidad por los chicos tímidos), los tímidos y también los miopes me desarman, me enternecen, me dejan convertida en pura gelatina.

De vez en cuando también veía dibujos animados y algunas películas, sobretodo me gustaban las del cine de Hollywood de los años 40 y 50 y también las de época, con esos vestidos con faldas con miriñaques y grandes escotes, acompañados de guantes largos, collares de perlas, y tiaras, (que yo entonces llamaba coronas); espectaculares palacios con lámparas de cristal; y esos valses llenos de magia que me hacían dar vueltas y más vueltas...



Pues ahora que lo pienso si que había cosillas que no estaban mal en la tele, pero...
no me gustaba porque su protagonismo era excesivo, las familias se reunían en torno a ella en lugar de conversar o hacer otras cosas que mejoraran su relación...
No me gusta porque se ha convertido en un medio para dirigir al ganado 
y para potenciar la sociedad de consumo.
Ya lo decía mi querida Mafalda.
Más tarde reconozco que como en la canción de Belanova, tuve una época en la que prefería estar anestesiada, así que caí en sus garras, no podía escapar, no es que me pasara todo el tiempo pegada a ella, pero si más del que yo deseaba, no podía evitarlo, era como si se tratara de un romance enfermizo.

Perdí la cabeza.
Pero como afortunadamente soy mañosa para estas cosas, un día, cuando por fín recobré la razón,  cogí el superglú, derramé una gotita sobre mi cuello y apreté un montón de tiempo para que aquello soldase bien, desde entonces soy yo la que manda y la veo cuando me apetece, que últimamente es casi nunca.
Afortunadamente y al contrario que los dr. explosion no tuve que llegar al extremo de romper la televisión.

Os dejo con una de mis series de dibujos favoritas, empalagosa como el merengue.

Hasta la próxima.
Cuidaos, sed buenos e imaginativos.
Besos ciberespaciales.
Besos ciberespeciales.

sábado, 3 de julio de 2010

Dicen que atraemos a nuestras vidas aquello en lo que pensamos. Doy fe de que a veces es así.
Esto viene a colación del anterior post, en el  que os hablaba de Miquel Fuster, pues bien, caminando por Madrid tuve un extraño encuentro con un vagabundo. 
Aquí os dejo un breve relato basado en esta experiencia. Espero que lo disfrutéis.



El pasado miércoles quedé para  hacer terapia y tomarme unas cañas con una amiga y cuando regresaba a casa andando, ya que aunque sólo eran las doce y media, en Madrid llevabamos dos días de huelga de metro y a esa hora ya no hay autobuses. Pues eso, que caminaba yo por la calle Génova, más o menos a la altura de la sede del PP, pero por la acera de enfrente, (siempre intento evitar pasar por delante porque ya sabéis lo que dicen, que todo se pega menos la hermosura), cuando un hombre de unos cuarenta años de edad que vestía una gabardina negra, (a pesar del agobiante calor que desprendían las aceras), barba canosa, piel morena y mugrienta y un suave hedor se me acercó.


Desde niña me pierden los hombres con gabardina, entonces vivía enamorada de mi padre y de Humphrey Bogart.




El hombre se presentó ante mí como Alfonso, nombre que siempre me ha parecido de alta alcurnia, y me dijo que le gustaría acompañarme a casa ya que no tenía en ese momento ninguna otra cosa que hacer. Yo accedí, le dije que me llamaba Estrella y conversamos un rato, le pregunté por qué zona vivía y él me dijo que en Tirso de Molina, le pregunté que en que trabajaba y me dijo que era informático y que tenía una pequeña empresa dedicada a ese sector, asi que mi siguiente cuestión fue  si no trabajaba al día siguiente, a lo que me contestó que no, porque estaba de vacaciones y yo le comenté que si no se iba a pasar unos días a la playa, a lo que él me replicó que no porque le encantaba disfrutar de las calles de Madrid cuando tenía unos días libres. Seguimos caminando sin mediar palabra, él llevaba todo el rato sus profundos ojos azules clavados en mí y cuando le miraba me sonreía con una mueca tal que su boca era una raya horizontal llena de dientes, alagué su sonrisa y seguimos nuestro camino. 

Atravesábamos la Plaza de Colón y la gente con la que nos cruzábamos nos miraba sorprendidos, hacíamos una extraña pareja, yo con mi pelo largo y negro, mis shorts estilo pin up azul marino con pajaritos blancos, imitación Miu Miu y comprados en Blanco en las rebajas por 11 eurillos y mis zapatos rojos de tacón, él con su ropa sucia y el pelo y la barba descuidados, eso si, me encantaba su manera de caminar, con los  brazos muy abiertos, parecía que aleteaba, iba muy estirado, como diciendo, ¡aquí estoy yo!, parecía tan feliz...




Llegando a la calle Goya, Alfonso me expresó su deseo de vernos en otra ocasión ya que  le gustaría conocerme mejor, yo estaba exhausta porque debido a la huelguecita llevaba dos días andando una media de 160 minutos al día, asi que decidí coger un taxi, él insistíó en que estabamos bien así, caminando, y yo acepté a que me acompañara un trecho más 
cuando...
de repente...
unos chicos a mi espalda gritaron: "Inés", entonces me volví ciento ochenta grados en una micromilésima de segundo y les planté dos besos a cada uno.




Alfonso siguió caminando.



Llegué a casa en taxi, triste y muy avergonzada por mi comportamiento, por mi carencia de sensibilidad, mi miedo, y sobretodo por haberles dado la razón a los que ven el peligro en lo diferente, pero también con la certeza de que,  por unos minutos,  había logrado que en la existencia de esa persona brillase  un rayito de ilusión, aunque solo fuese un espejismo.
Y a continuación en mi cabeza  comenzó a sonar la siguiente canción.



Y con ella os dejo, no sin antes desearos una existencia llena de momentos mágicos como el que tuve el privilegio de vivir  caminando por las calles de mi amado Madrid el 1 de Julio del 2010.

Eso es to eso es to, eso es todo amigos, 

Hasta la próxima.

domingo, 13 de junio de 2010




Desde niña sentí curiosidad por saber como era la vida de esas personas que viven en la calle, los indigentes o como les llamabamos antes, "los mendigos", ahora ignorados por la mayoría y antes perseguidos por la ley de vagos y maleantes. También me intrigaban los motivos por los cuales se habían visto abocados a esta situación tan dura. Hace poco, escuchando mi adorada Radio 3, hallé algunas  respuestas a mis dudas sobre este tema de la mano del programa "carne cruda" y el invitado al que estaban entrevistando, Miquel Fuster. A partir de ese día sigo sus pasos a través de su  blog. 


Miquel Fuster entró a trabajar como aprendiz en la Editorial Bruguera como dibujante de historietas, cuando era apenas un adolescente.Vivió los momentos potentes del sector, en los años sesenta y setenta, cuando había un importante mercado de trabajo por encargo para el extranjero. El editor Joseph Toutain había abierto un puente entre las editoriales europeas y Cataluña, donde se concentraban, sobre todo en el área metropolitana de Barcelona, la mayor parte de dibujantes de todo el estado, todos ellos profesionales con talento y disponibilidad para dibujar los guiones que les llegaban traducidos de afuera. Se trataba de obras de género, como por ejemplo el policiaco, de guerra o el western. Pero donde había más demanda de los editores extranjeros era en el campo del género romántico dirigido sobretodo a los adolescentes. Miquel Fuster dibujó muchas historietas románticas. Y durante un tiempo le fue muy bien. Los agentes que lo representaban cobraban en divisas, y eso hacía que en pesetas significara un trabajo muy bien pagado.  Esto lo condujo a una vida fácil, y a obtener dinero rápido que fundía con entusiasmo juvenil hasta que pasó el tiempo, dejó de ser tan joven y el mercado evolucionó. En los años ochenta esta clase de comic decayó, y a partir de los noventa y a causa de una serie de diversos infortunios: se le quemó la casa en la que vivía, sufrió una depresión por una ruptura amorosa ...Como consecuencia de todo esto cayó en el alcoholismo, lo que le  llevó dar con sus huesos en la calle a los cuarenta años de edad.

Información tomada de la revista Metrópolis de Barcelona.

A partir de ese momento un Miquel Fuster murió y otro nació, pero aunque nuestra vida cambie de una manera tan radical, poseemos recuerdos, remordimientos, orgullo, que nos hace revolvernos, rebelarnos y sufrir. Así se sentía Miquel, anestesiaba su rabia con el alcohol, no podía vivir sin él, era su salvador y su verdugo, algo de lo que no podía escapar.

Quince años duró esta posesión, mientras tanto Miquel seguía pintando y el arte, de alguna manera, además de proporcionarle dinero para vivir, (para beber), le salvaba de su ingrata existencia. Cuando creamos fluye nuestra más pura esencia, lo divino que hay en nosotros, y eso nos proporciona verdadera felicidad. 
Miquel Fuster nos cuenta un montón de anecdotas, sus penas, y la dureza de esos más de cinco mil días en la calle en el  blog del Bazar de Jim.
"Cuando se vive con la constante aprensión de que cualquier noche puedes sufrir una agresión que te deje malherido o muerto, el aire que nos rodea se torna hostil. Los días que esa sensación se me hacía más insoportable lograba una inexplicable percepción de mí mismo: “Yo estoy en un lado del mundo y vosotros en el otro”; y conseguía crear un abismo entre mí y todos los demás. Necesitaba firmemente que la otra gente no existiese, que yo no reparara ni tan siquiera en presagiarles.
Ya había sufrido demasiado y debía desterrar de mí todos los brotes de dolor o de rencor que surgieran. Y algunas veces lo conseguía".
 Miquel sufrió varias agresiones en la calle. Una noche dos "chicos muy bien vestidos, con ropa de marca y aspecto de pijos" se le acercaron y uno de ellos, riéndose, le golpeó con un adoquín que llevaba en la mano en todo el rostro y le rompió la nariz.
En otra ocasión otro grupo de jóvenes "en busca de diversión" estuvieron golpeando los cristales del cajero -a patadas, puñetazos y botellazos- en el que dormía durante más de media hora para entrar con la intención de agredirlo sin que se hubiese mediado ninguna palabra o acción previa.
Algo falla en la naturaleza humana cuando suceden estas cosas, es evidente.
Por cierto  Jim, el chico que escribe el blog me ha parecido un tipo curioso  asi que os lo quiero presentar, a ver que os parece.

JUSTO A MÍ ME TOCÓ SER YO
 Jim Alegrías
Soy una especie de ser humano de aspecto vagamente antropomórfico que nació en A Coruña en los años 70 y creció en las calles del barrio del Agra del Orzán hasta alcanzar un atractivo metro setenta, gracias sobre todo a los bocadillos de margarina con azúcar de mi madre y a las pastillas de avecrem. Pese a mis treinta y pico todavía echo de menos Primera Sesión y los Seat Málaga del Un Dos Tres. De pequeño no quería ser policía ni bombero sino un jubilado más para jugar a la rana y a la brisca en el parque de Santa Margarita. Creo que sufro fatiga de materiales. He podido completar una formación académica superior gracias a la inestimable ayuda de La Enciclopedia De Los Jóvenes Castores, que compraron mis padres en el colegio cuando quedé finalista (como los otros 40 niños de mi clase) en un concurso de dibujo. También me gusta leer en la cama, los apagones en las tormentas y tomar la nocilla a cucharadas.     Podeis ver más detalles sobre esta etapa de la vida de  Miquel en el siguiente documental.        
 En una de mis entradas favoritas de su  blog, Miquel nos relata una historia muy tierna sobre una chica que conoció en la calle. Alicia es una prostituta con buen corazón a la que las circunstancias y la baja autoestima han llevado a ejercer esa profesión, es guapa, o al menos lo fue en sus buenos tiempos, dulce e ingenua. Me ha llamado la atención como cuenta que su madre le decía que no valía para nada,y es que a veces los padres no son conscientes del daño que hacen a sus hijos con este tipo de comentarios que acaban resonando una y otra vez en su inconsciente, y en la mayoría de los casos, creando en ellos una personalidad insegura y con baja autoestima, lo que hace que tengan el convencimiento de que merecen todo lo malo que les pasa. Es más, pienso que la gran mayoría de lo que les  ocurre se debe a que, para castigarse, adoptan conductas autodestructivas.   He querido hablaros de Miquel Fuster porque creo firmemente que cualquiera puede verse en esta situación, un golpe de mala suerte, una enfermedad, una depresión, un desamor nos pueden llevar a perder la cabeza, a caer en una adicción, a llenarnos de rabia.  Tendemos a pensar que ciertas cosas sólo les pasan a los demás, pero no es así. También me gustaría, ya que en mi anterior entrada apelaba a un mundo más sensible, que intentemos comprender a estas personas y que  procuremos ponernos en su lugar, por supuesto sin compadecerlas. Por último voy a hablaros sobre la asociación que consiguió sacar de la calle a Miquel y a tantos otros.
 
La Fundación  Arrels.

Arrels es una fundación privada dedicada a la atención de las personas sin hogar de la ciudad de Barcelona.

Arrels nació en 1987 y su objetivo principal es colaborar en la recuperación integral de las personas en situación de exclusión social, sobre todo en la de las personas sin hogar que se encuentran en una situación crítica. A lo largo de los años, Arrels ha atendido a más de 6.000.  
Su misión
  • Acompañar a las personas en situación de sin hogar que se encuentran en fases más consolidadas de exclusión, hacia una situación lo más autónoma posible.
  • Sensibilizar a los ciudadanos sobre los problemas de la pobreza en nuestro entorno.
  • Denunciar situaciones injustas y aportar propuestas de solución a las administraciones y a la sociedad civil.
La visión Profundizar en la constitución de un modelo de trabajo basado en la proximidad, la personalización y el conocimiento y trabajar para que este modelo llegue a ser:  
  • Referencia en el trabajo a favor de las personas sin hogar
  • Instrumento de transformación social mediante el compromiso personal y comunitario.
Los valores
  • Voluntariedad, generosidad, disponibilidad y trabajo en equipo.
  • Personalización, trabajo individualizado a partir de las necesidades, las demandas y las capacidades de la persona.  
  • Respeto a la persona, a su manera de ser y a su historia vital, a sus ritmos, a su proceso personal, a  sus decisiones.
  • Estar con es más importante que “hacer cosas”.
El objetivo final que queremos conseguir es:  
  • DIGNIFICAR la vida de las personas sin hogar, a partir del reconocimiento personal y la recuperación de sus derechos y deberes.  
  • AUTONOMÍA, entendida como la capacidad de cada persona a escoger y decidir de la manera más idependiente posible, sin condicionamientos ni dependencias de terceras personas.   
Esta es la portada del libro que Miquel ha escrito e ilustrado, trata sobre esos 15 años en los que malvivió durmiendo entre cartones y anestesiado por el vino.
Espero haber puesto un poco de luz sobre este tema.
Para mí él es un ejemplo a seguir y por eso quería contaros su historia.
Muchas gracias Miquel por compartir con todos nosotros tu experiencia.  Te deseo un futuro maravilloso, te lo mereces.
En el post de hoy he tratado sobre un tema triste, pero con final feliz . Y es que a veces damos demasiado importancia a cosas banales y nos preocupamos por nimiedades y no valoramos lo importante, sufrimos sin motivo y nos quejamos por cosas sin importancia. Yo intento hacer que la vida sea un poquito mejor, la mía y la de los que me rodean, es fácil, sólo hay que poner un poquito de atención, una sonrisa, una palabra de ánimo, de consuelo, de cariño. No creo que pueda arreglar el mundo, pero si puedo aportar mi granito de arena. Como soy una idealista y una soñadora, y para que sirva de homenaje a este gran músico, os dejo con esta preciosa canción. Porque yo como John Lennon creo que un mundo mejor es posible.